Hasta que abrí La canica de Sally y Anne y comencé a vender ropa ecológica para bebés, desconocía hasta qué punto puede hacernos daño la cosmética convencional. Entendía que la cosmética bio era más cuidadosa con la piel y con el planeta, pero no imaginaba la dimensión de los peligros asociados al potencial cancerígeno, alergénico y contaminante de muchos de los tóxicos que contienen los productos que nos aplicamos a diario.Y después de informarme en profundidad puedo afirmar sin miedo a equivocarme que las marcas más famosas, que son veces las más caras, y lo que es peor, muchas de las recomendadas por profesionales sanitarios, no son las más sanas. No es la primera vez que una mamá me pregunta por un producto cosmético bio porque el/la pediatra de su peque le ha recetado un producto con ingredientes derivados del petróleo (aceite mineral -mineral oil-, paraffinum, paraffinumliquidum, petrolatum…), ftalatos (DEHP,DBP, BBP3 , DINP, DIDP y DNOP, DiethylPhathalate, DimethylsPhathalate), parabenes (Methylparaben, Ethylparaben, Butylparaben, Propylparaben), detergentes (SodiumLaureth Sulfate, SodiumLauryl Sulfate, AmmoniunLauryl Sulfate, DisodiumLaurethSulfosuccinate, SodiumMyreth Sulfate), phenoxyethanol…Y lo que es peor, incluso en productos destinados al cuidado de pieles sensibles y bebés. Basta con dar la vuelta al bote y leer la lista de ingredientes (INCI) para comprobar que químicos de probada toxicidad están presentes en cada formula cosmética que nos rodea.

¿Existe una protección solar sin tóxicos para mi bebé?

La piel es un órgano de absorción del cuerpo. Las sustancias que llevan las cremas, dependiendo de su tamaño, pueden penetrar por la piel a la dermis, absorberse por los capilares y pasar al torrente sanguíneo. Por lo tanto hemos de ir con cuidado con lo que nos ponemos sobre la piel, sobre todo si va a ser durante largos periodos de tiempo, como es el caso de los solares, ya que a mayor tiempo de contacto mayor cantidad de sustancias se absorben. Es importante saber que los filtros UV de origen químico provocan muchas alergias y se acumulan en el organismo.Algunos de ellos son disruptores endocrinos, sustancias que se relacionan con efectos en la salud como malformaciones y daños al desarrollo neuronal del feto durante el embarazo, problemas neurológicos, adelanto de la pubertad, endiometriosis, diabetes tipo 2, obesidad e incluso una mayor incidencia de cáncer como el de mama o el de próstata.

Esto es sobre todo importante en bebés, niñ@spequeñ@s, adolescentes en fase de crecimiento y en embarazadas. Pero además del efecto disruptor, también pueden ser tóxicos o cancerígenos para diferentes órganos por otras vías. Algunos filtros solares pueden ser dañinos para la piel porque al entrar en contacto con la luz del sol se degradan y producen sustancias reactivas de oxígeno que generan estrés oxidativo en las células cutáneas, daño del material genético, envejecimiento prematuro y predisposición al cáncer cutáneo. Para evitarlo muchas veces se asocian otros filtros químicos que los estabilicen aumentando el número de sustancias químicas necesarias para la fabricación de las cremas.

Estamos expuestos a ingredientes tóxicos

Ninguna de estas sustancias tóxicas están prohibidas. La industria cosmética presiona las instituciones reguladoras y los gobiernos hasta obtener una regulación legal bastante permisiva:que les otorga permisos para incluir ingredientes tóxicos en sus fórmulas con la única limitación legal de que la dosis que incluyen se califique como “segura”.Como se estudia la toxicidad de cada ingrediente de forma aislada, pero no la interacción entre ingredientes o con aquellos tóxicos que están presentes en el cuerpo (muchos de ellos bioacumulan en los tejidos de los órganos y no se eliminan del organismo) para cumplir la ley basta con que los cosméticos contengan dosis reducidas de los componentes tóxicos o en una proporción que la ley considera inocuos. Sin embargo mayoría de fabricantes utilizan varios componentes que juntos sí crean sustancias cancerígenas. El problema llega por tanto por la combinación de los mismos y la frecuencia con la que usamos cosméticos y productos de higiene personal, aumentando exponencialmente la exposición de nuestro cuerpo a estos ingredientes tóxicos. Como la ciencia está demostrando, estamos todos altamente contaminados.

La ley protege a un fabricante de la responsabilidad de los daños y perjuicios que pueda causar su producto, siempre y cuando “no tenga” conocimiento de los riesgos al sacar el producto al mercado por lo que a las marcas no les interesa ni les sale rentable realizar estudios muy concienzudos.Por ello continuamente generan nuevas sustancias químicas que se ponen en el mercado sin estudiar los efectos a largo plazo. Por ello cada cierto tiempo aparece nueva evidencia y sustancias peligrosas que se consideraban inocuas acaban siendo prohibidas ¡después de años de uso!. La mayoría de fabricantes incluyen en sus productos ingredientes que no es necesario especificar. Detrás de ingredientes como “parfum (fragance)” se incluyen miles de reproducciones sintéticas de los olores naturales altamente alergizantes y potencialmente disruptores endocrinos. Se trata de ingredientes sospechosos de causar cáncer y que se acumulan en los tejidos adiposos y en la leche materna.

Los filtros solares más frecuentes son tóxicos

Es importante que tengamos muy en cuenta que “legal” o “natural” no es sinónimo de “sano” ni de “seguro”. En el mercado contamos con solares con tres tipos de filtros: químicos, físicos y biológicos. En la práctica, la diferencia fundamental entre los filtros químicos y los filtros físicos es la forma en que nos protegen de los rayos UVB y UVA. Los “filtros” biológicos son de origen vegetal y no están reconocidos como filtros solares. Pero hay una diferencia sustancial muy preocupante entre unos y otros: los filtros químicos funcionan como disruptores endocrinos, potentes alergénicos y dañinos contaminantes.

-Los filtros químicos (Benzophenone-3 -Bp-3 u Oxibenzona-, octyl-dimethyl-PABA, Homosalate, Octinosate ( OctylMethoxycinnamate), Methyl-benzylidenecamphor. Octocrileno …) penetran en la piel para poder protegernos. Nuestro cuerpo reacciona de forma fotoquímica para absorber la radiación solar y transformarla en calor.Se deben poner media hora antes de la exposición al sol, porque tienen que ser absorbidos por la piel para que se produzca la reacción química correspondiente.

-Por su parte, los filtros físicos son polvos minerales inertes que se quedan en la superficie de la piel, y nos protegen como si fueran un espejo que refleja los rayos del sol y los rebota hacia afuera.Los más usados son el óxido de zinc (ZiO) y el dióxido de titanio (titaniumdioxide o TiO2).Actúan desde el momento de su aplicación a modo de pantalla sin intervenir en la química de nuestro organismo, actúan desde el momento de su aplicación y no conllevan otro tipo de riesgos para nuestra salud, salvo que se encuentren en la formulación en forma de nanopartículas. El uso de nanotecnología para disminuir el tono blanquecino característico de este tipo de filtros supone que las partículas sean tan pequeñas que puedanentrar en el torrente sanguíneo y causarnos daños.

A pesar de su seguridad general, cuando el óxido de zinc y el dióxido de titanio son de tamaño nanométrico, como en los protectores en aerosol o spray, también pueden suponer un peligro para la salud. Si se les permite ingresar a sus pulmones o penetrar en su piel, las nanopartículas tienen el potencial de causar daño generalizado a las células, órganos y sistema inmunológico. Por eso es mejor evitarlas.

- Los filtros vegetales o biológicos como los de aceite de oliva, sésamo, manteca de karité, coco, caléndula, aloe vera, jojoba o frambuesa son algunos los más saludables. Aunque ayudan a proteger no sirven para una exposición prolongada ni a las horas centrales del día por lo que no deben usarse como sustitutos de los otros filtros.

Después de esta revisión, os puedo decir que es muy complicado, analizar una por una las sustancias que pone en la etiqueta sin volverte loco o sin caer en la obsesión. Además, como os comentaba algunas marcas de cosmética natural no cumplen con los requisitos o hacen publicidad engañosa, muchas usan términos como 100% natural, ecológico, uorgánico como marketing publicitario sin cuidar la toxicidad de sus ingredientes. Por ello es recomendable usar solares con certificación ecológica.

Para los bebés, embarazadas con o sin pieles atópicas y cualquier persona con piel atópica o problemas de piel recomiendo la gama de solares de Alphanova Bebé con Certificado ECOCERT y COSMOS. Lo tienes en crema o en una versión en spray (no aerosol) que es en realidad una leche fluida.

Para las familias que prefieren usar el mismo solar y no tienen pieles atópicas recomiendo la gama de solares de Organii con certificado ICEA.

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